Cómo usar la IA de forma responsable en tu negocio y en la academia: lo que ya aplica en Colombia
Por Empiiu | Sistema de Gestión para Emprendedores · 8 min de lectura

Por Empiiu | Sistema de Gestión para Emprendedores · 8 min de lectura

Imagina que publicas en Instagram un carrusel que redactó una IA. Todo suena sólido: cifras, ejemplos, hasta una cita de entidades pero tres días después, alguien te escribe para decirte que ese dato no existe, que la fuente la inventó la herramienta.
O imagina que entregas un trabajo universitario con referencias que nadie puede rastrear porque la IA las fabricó.
Ninguno de los dos escenarios es hipotético: les pasa hoy a negocios y a estudiantes en Colombia que usan IA sin un criterio claro de verificación.
Usar inteligencia artificial para producir contenido, investigar o crear imágenes no es el problema. El problema es hacerlo sin un marco mínimo de responsabilidad. Eso es exactamente lo que significa la gobernanza de la IA: decidir, por adelantado, cómo usas estas herramientas, qué verificas, qué declaras y dónde están tus límites.
La IA no afecta igual a todos los que la usan. Para efectos de responsabilidad, hay dos frentes que los emprendedores colombianos enfrentan con frecuencia al mismo tiempo: el del negocio y el de la academia.
En el negocio, el riesgo más inmediato es la credibilidad. Publicar información incorrecta porque la IA la generó con confianza, usar imágenes sin saber si vulneran derechos de terceros, o procesar datos de clientes con herramientas que los usan para entrenar modelos son errores que tienen consecuencias reales: pérdida de clientes, sanciones regulatorias y reputación dañada.
En la academia, el terreno es aún más sensible. La IA ya es una herramienta cotidiana para estudiantes, docentes e investigadores en Colombia. Las universidades la permiten con condiciones, pero quienes no conocen esas condiciones se exponen a calificaciones de “deshonestidad” académica o al rechazo de publicaciones. Y esto aplica también a emprendedores que estudian, enseñan o producen investigación como parte de su negocio.
Entender los dos frentes no es un lujo académico. Es la diferencia entre usar la IA como ventaja y usarla como riesgo.
Colombia no tiene aún una ley específica sobre inteligencia artificial, pero eso no significa vacío regulatorio. El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y el MinTIC radicaron ante el Congreso en julio de 2026 el Proyecto de Ley 025, que clasifica los sistemas de IA por nivel de riesgo y propone una arquitectura de gobernanza nacional. Mientras ese proyecto avanza, tres normas ya vigentes le aplican directamente a tu negocio:
Ninguna de estas normas es nueva ni está en proyecto: aplican hoy. La diferencia entre un negocio que las conoce y uno que no es la diferencia entre actuar con criterio o quedar expuesto sin saberlo.
El error más frecuente no es usar IA para escribir. Es publicar lo que genera sin verificar. Las herramientas de lenguaje producen textos fluidos, bien estructurados y que parecen bien documentados, pero pueden incluir datos incorrectos, citas que no existen o afirmaciones que sonaron plausibles al modelo pero que no tienen respaldo real.
Para el negocio, esto se traduce en contenido que daña la credibilidad con los clientes, especialmente si el tema involucra cifras legales, tributarias o sectoriales. Para el emprendedor que también produce contenido educativo, el problema es mayor: tus estudiantes o mentoriados tomarán decisiones basadas en información que tú validaste con tu nombre.
La regla práctica es directa: cualquier dato, cifra o referencia que produzca la IA debe verificarse en la fuente primaria antes de publicarse. No en otro resultado de búsqueda, no en otro texto generado por IA: en la fuente original.
En Colombia, las imágenes generadas exclusivamente con IA no tienen protección de derechos de autor. La DNDA ha sido explícita al respecto desde la Resolución 154 de 2025: la ley colombiana protege creaciones del ingenio humano, no salidas de máquinas. Esto significa que nadie puede reclamarte derechos sobre una imagen que generaste con una herramienta de IA, pero tampoco puedes protegerla si alguien más la copia y la usa.
Que no haya una ley que te obligue a declarar el origen de una imagen de IA no significa que la práctica correcta sea publicarla como si fuera de producción propia. En el contexto de un negocio o de un entorno académico, atribuir el origen de una imagen generada con IA es una práctica de transparencia que protege tu reputación y la de tu marca.
Si usas Midjourney, Adobe Firefly, DALL·E o cualquier generador, menciona la herramienta. No como un disclaimer legal, sino como parte honesta de tu proceso creativo: "Imagen generada con [herramienta], [año]". En publicaciones académicas, el estándar es más estricto: debe incluirse en la bibliografía o en la nota al pie, con el mismo rigor con el que se cita cualquier otra fuente.
Esto también aplica a las imágenes que usas como referencia para los prompts. No uses fotos de personas reales sin su consentimiento ni referenciales de marcas registradas: aunque la imagen final sea "nueva", el origen del prompt puede generar acciones por derecho a la imagen o competencia desleal.
Tipo de contenido con IA | Qué dice la norma hoy | Práctica responsable |
Textos de marketing o blog | Sin obligación legal de declarar | Política interna de verificación antes de publicar |
Imágenes generadas con IA | Sin derechos de autor (DNDA, 2025) | Atribuir la herramienta usada: negocio y academia |
Datos personales procesados con IA | Obligación vigente: SIC Circular 002/2024 | Autorización de titulares + contratos con proveedores |
Decisiones automatizadas sobre personas | Jurisprudencia vigente: T-323/2024 | Supervisión humana revisable antes del efecto |
Fuentes bibliográficas generadas por IA | Sin ley específica, pero riesgo académico alto | Verificar en fuente primaria; nunca publicar sin confirmar |
Las principales universidades colombianas permiten el uso de IA en trabajos académicos, pero con condiciones explícitas que en 2026 son cada vez más estrictas.
La Universidad de los Andes se ha establecido como referente nacional: sus bibliotecas tienen guías para citar herramientas de IA en formato APA 7 y desde 2025 ofrece talleres sobre uso responsable de IA en investigación. La Universidad del Rosario publicó una guía institucional para el uso de IA generativa en educación e investigación, alineada con los lineamientos de la UNESCO, disponible en su micrositio IA en Acción. La Universidad de Antioquia permite el uso con declaración. La Universidad Nacional va más lejos: exige que cualquier dato, referencia o afirmación generada por IA sea verificado en fuentes primarias antes de incluirse en un trabajo.
El denominador común es la transparencia. Ninguna de estas instituciones prohíbe la IA; todas piden que quien la usa declare cómo la usó.
El formato APA 7 ya tiene guía específica para citar IA generativa. La declaración debe incluir: nombre de la herramienta, organización que la desarrolla, versión o fecha de la sesión, tipo de modelo entre corchetes y URL. Un ejemplo estándar:
OpenAI. (2026). ChatGPT (versión GPT-4o) [Modelo de lenguaje grande]. https://chat.openai.com
Si la IA se usó para traducción, resumen o mejora de estilo, se declara en una nota metodológica o en los agradecimientos. Si generó ideas o estructura que forman parte del argumento central, la declaración va en el cuerpo del texto. La omisión, en cualquiera de los dos casos, puede calificarse como deshonestidad académica.
Las herramientas de lenguaje producen referencias que parecen reales: nombre del autor, año, título, journal, número de páginas. Pero muchas de esas citas no existen. Es una limitación estructural de los modelos, no un error esporádico.

Herramientas como Google Scholar, Scopus o PubMed permiten confirmar si una referencia existe. Úsalas como filtro previo antes de incluir cualquier cita en un trabajo, artículo o informe. Si no encuentras la fuente en ninguna base de datos confiable, descarta la afirmación por completo.
Esta misma regla aplica al contenido de negocio. Publicar en el blog de tu empresa una estadística que la IA inventó es un daño de reputación que puede tardar meses en repararse.
Fuentes
Superintendencia de Industria y Comercio, Circular 002 de 2024
Corte Constitucional de Colombia, Sentencia T-323 de 2024
Dirección Nacional de Derecho de Autor, Resolución 154 de 2025
MinCiencias y MinTIC, Proyecto de Ley 025 de 2026 — Gaceta del Congreso 878, 29 de julio de 2026
Universidad de los Andes, lineamientos APA 7 para citación de IA en investigación
Universidad del Rosario, Guía para el uso de IA generativa en educación e investigación — [urosario.edu.co/ia-en-accion](https://urosario.edu.co/ia-en-accion)
APA Style, How to cite ChatGPT — [apastyle.apa.org](https://apastyle.apa.org/blog/how-to-cite-chatgpt)
UNESCO, Guía para el uso de IA generativa en educación e investigación, 2023
Hoy no existe una ley que te obligue en contenidos de marketing. Sin embargo, plataformas de pauta, medios y clientes institucionales empiezan a exigirlo. En contextos académicos, la declaración es obligatoria según los lineamientos de las universidades colombianas.
Legalmente puedes, porque en Colombia estas imágenes no tienen derechos de autor que proteger ni norma que exija la declaración. Pero la práctica recomendada —y en algunos contextos académicos, obligatoria— es atribuir la herramienta. Hacerlo protege tu reputación y diferencia tu proceso de producción del de quienes usan IA sin ningún criterio.
En un blog comercial, afecta tu credibilidad y puede desinformar a tus clientes. En un trabajo académico, puede calificarse como fraude. La responsabilidad es tuya en ambos casos. La herramienta no tiene obligación de verificar lo que produce.
Solo si cumples la Circular 002 de la SIC y la Ley 1581: necesitas autorización de los titulares para ese uso y contratos con el proveedor que establezcan sus obligaciones de protección. Las versiones gratuitas de muchas herramientas usan los datos de las sesiones para mejorar el modelo.
APA 7 ya tiene guía específica. Incluye: nombre de la plataforma, organización que la desarrolla, versión o fecha de la sesión, tipo de modelo entre corchetes y URL.
La Universidad del Rosario tiene una [guía descargable en su micrositio IA en Acción](https://urosario.edu.co/ia-en-accion).
El referente internacional es el [blog oficial de APA Style sobre cómo citar IA generativa](https://apastyle.apa.org/blog/how-to-cite-chatgpt), disponible en inglés con ejemplos aplicables a APA 7 en cualquier idioma.
Sí. La SIC exige "responsabilidad demostrada": no basta con no incumplir, hay que poder probar que actuaste preventivamente. Una política escrita, aplicada y documentada es la evidencia que demuestra ese principio ante cualquier investigación.
Usar IA sin un criterio de verificación es el error más frecuente y más evitable. Antes de publicar cualquier dato, cifra o referencia que genere una herramienta de IA, confírmalo en la fuente original.
Atribuir las imágenes generadas con IA no es una obligación legal en Colombia hoy, pero sí es una práctica de transparencia que aplica tanto en negocios como en academia. Menciona la herramienta que usaste: es parte honesta de tu proceso creativo.
En la academia colombiana, el uso de IA es permitido con declaración en APA 7. Las universidades de los Andes, del Rosario, de Antioquia y la Nacional tienen lineamientos vigentes. Omitir esa declaración puede calificarse como deshonestidad académica.
La Circular 002 de la SIC, la Sentencia T-323 de 2024 y el Proyecto de Ley 025 de 2026 son los tres referentes normativos colombianos. Las obligaciones de protección de datos ya aplican; la ley específica de IA está en trámite.
Escribe tu política interna de IA esta semana. Una página basta para dejar claro qué herramientas usas, para qué y cómo verificas lo que producen.