Por qué una guerra al otro lado del mundo puede afectar el precio de tus insumos
Por Empiiu | Sistema de Gestión para Emprendedores · 4 min de lectura

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Un conflicto en el Mar Rojo o en Europa del Este parece no tener nada que ver con el precio que pagas por tu materia prima en Colombia. Pero casi todo lo que compras viajó en un barco, se cotiza en dólares o depende de un insumo que se produce en pocos países. Cuando uno de esos eslabones se rompe, el efecto llega hasta tu proveedor local.
El insumo que te vende tu proveedor de barrio no nació ahí. Antes pasó por un importador, un puerto, un barco y, muchas veces, un productor en otro continente. Esa cadena hace que un evento lejano —una guerra, un bloqueo, una sequía que afecta una cosecha— pueda subir el costo de algo que compras a la vuelta de la esquina, sin que tu proveedor tenga ninguna culpa en eso.

Cuando un conflicto interrumpe una ruta marítima clave, los barcos tienen que desviarse por rutas más largas, y eso sube el costo de transportar cualquier mercancía, no solo la relacionada directamente con el conflicto.
Esto pasó de forma medible a comienzos de 2024, cuando los ataques en el Mar Rojo obligaron a buena parte del comercio marítimo mundial a desviarse por el Cabo de Buena Esperanza, en el sur de África. Según cifras del índice Drewry recogidas por Bancolombia, el costo de un contenedor pasó de US$1.661 el 21 de diciembre de 2023 a US$3.071 el 11 de enero de 2024: un aumento del 85% en tres semanas. La ruta alternativa además le sumó en promedio 14 días de tránsito a los envíos. Colombia importa buena parte de sus insumos por barco, así que cuando el flete mundial sube así de rápido, ese costo adicional termina reflejado en lo que pagas por materiales que ni siquiera vienen de la zona del conflicto.
A veces el efecto es todavía más directo, porque el país en conflicto es un productor clave de algo que usas. La guerra entre Rusia y Ucrania es el ejemplo más claro de la última década: Rusia concentraba cerca del 12% de las exportaciones mundiales de urea, un insumo central para fertilizantes, y Colombia le había comprado 179.000 toneladas de urea en 2020. En total, los insumos agropecuarios de origen ruso representaban el 20,3% de todo lo que Colombia importaba en esa categoría ese año, según cifras citadas por Revista i Alimentos con datos de la industria porcícola local.
Cuando esa fuente de suministro se complicó, firmas como Rabobank proyectaron aumentos de entre 20% y 30% en el precio de los fertilizantes a nivel global. Si tu negocio depende de productos agrícolas —flores, alimentos, insumos de origen vegetal—, ese tipo de subida en fertilizantes termina reflejada, con algunos meses de rezago, en el precio de la materia prima que compras.
Muchos insumos que compras en pesos en realidad se cotizan en dólares en algún punto de la cadena, aunque tú nunca veas esa transacción. Cuando un conflicto internacional genera incertidumbre, es común que el dólar suba frente a otras monedas, incluido el peso colombiano. Ese movimiento cambiario se traslada al costo en pesos de cualquier insumo importado, incluso si el conflicto en sí no tiene relación directa con ese producto.
Por eso puedes ver subir el precio de un insumo que no viene ni de Rusia, ni de Ucrania, ni del Medio Oriente: el conflicto no tocó ese producto directamente, tocó el dólar, y el dólar tocó tu costo.
No puedes evitar que un conflicto internacional suceda, pero sí puedes reducir qué tanto te golpea cuando pasa.
Sigue de cerca las noticias económicas que mencionen a tus insumos principales, aunque el negocio sea pequeño. Si sabes que un evento internacional puede afectar el precio de algo que usas, tienes tiempo de comprar con anticipación o ajustar tu precio antes de que el golpe te tome por sorpresa.
Depender de un solo proveedor o de un solo origen para un insumo clave te deja más expuesto. Si es posible, identifica al menos una alternativa —otro proveedor, otro origen, o incluso un insumo sustituto— para los materiales de los que más dependes.
Cuando el aumento viene de una causa externa real, decirlo con claridad genera más confianza que subir el precio en silencio. No hace falta dar una clase de geopolítica: basta con explicar, en una frase simple, que el costo de tu materia prima subió por factores externos al negocio, y que ajustaste el precio para poder seguir ofreciendo la misma calidad.
Pregúntale directamente a tu proveedor la razón del aumento. Si menciona el dólar, el transporte marítimo o la escasez de un insumo importado, es probable que esté relacionado con factores internacionales.
No. Muchos son temporales y bajan cuando el conflicto se resuelve o el mercado se ajusta a la nueva situación. Otros dejan un efecto más duradero. Por eso conviene revisar tus costos con regularidad en vez de asumir que un ajuste de precio es para siempre.
No de inmediato. Espera a que el aumento se refleje realmente en lo que te cobra tu proveedor antes de ajustar tu propio precio. Reaccionar antes de tiempo puede hacerte subir precios que después no eran necesarios.
Lo sienten, pero con menos margen de maniobra: una empresa grande puede negociar contratos a futuro o comprar grandes volúmenes por adelantado, algo que no siempre es posible para un negocio pequeño. Por eso anticipar y diversificar proveedores es aún más importante en tu caso.
El Banco de la República publica la tasa de cambio y sus proyecciones macroeconómicas de forma pública, y es una fuente confiable para entender hacia dónde se mueve el dólar.
Casi todo lo que compras pasó, en algún punto, por un barco, un mercado en dólares o un país productor específico, así que un conflicto lejano puede subir tu costo sin que tu proveedor local tenga ninguna culpa.
Un conflicto puede afectar el transporte marítimo global —encareciendo casi cualquier importación— o un insumo específico si el país en conflicto es un productor clave de esa materia prima.
El dólar actúa como correa de transmisión: incluso insumos que no vienen de la zona del conflicto pueden subir de precio si el conflicto mueve el tipo de cambio.
No puedes evitar estos eventos, pero sí anticiparlos siguiendo las noticias de tus insumos principales y reducir tu exposición diversificando proveedores.
Cuando el aumento es real y externo, explicárselo a tu cliente con claridad genera más confianza que subir el precio sin decir por qué.